Gobierno de Carlos Salinas de Gortari

El sexenio de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) fue un periodo de cambios profundos en México, lleno de reformas económicas, privatizaciones, crisis políticas y un final que dejó a más de uno con la boca abierta. Para muchos, fue el sexenio que metió de lleno a México en la globalización, pero también el que dejó heridas que aún no cicatrizan.

El fraude electoral y el inicio del sexenio

Salinas llegó al poder en medio de una de las elecciones más polémicas de la historia. En 1988, el PRI enfrentaba una oposición fuerte con Cuauhtémoc Cárdenas, quien representaba una alternativa real al sistema priista. Todo iba bien hasta que, de repente, el sistema de conteo de votos se dizque cayo, y cuando volvió, Salinas iba ganando. Este episodio dejó muchas dudas sobre la legitimidad de su gobierno, pero el PRI tenía el control y Salinas asumió la presidencia.



Privatizaciones y el TLCAN

Uno de los sellos de su gobierno fue la privatización masiva de empresas estatales. Salinas vendió Telmex, bancos, aerolíneas, siderúrgicas y muchas otras compañías que antes eran del Estado. Esto permitió la entrada de inversión privada, pero también concentró la riqueza en unos cuantos. De hecho, fue en este periodo cuando Carlos Slim se convirtió en el magnate de las telecomunicaciones.

Además, Salinas negoció y firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con Estados Unidos y Canadá, que entró en vigor en 1994. La idea era que México se integrara a la economía global y que el comercio con sus vecinos impulsara el crecimiento. Para algunos sectores, como la manufactura, esto fue positivo, pero para otros, como el campo, fue un golpe duro, ya que los productores mexicanos no podían competir con los subsidios de EE.UU.




El levantamiento zapatista

Justo cuando Salinas estaba celebrando la entrada en vigor del TLCAN, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) apareció en Chiapas el 1 de enero de 1994. Este grupo armado, liderado por el Subcomandante Marcos, denunció la pobreza extrema en el sureste del país y exigió derechos para los pueblos indígenas. El gobierno respondió con el Ejército, pero la presión internacional obligó a Salinas a negociar. Aunque hubo diálogos, el conflicto no se resolvió y sigue siendo un tema vigente.

El asesinato de Colosio y el error de diciembre

Si algo pues marcó pues el final del sexenio de Salinas fue el asesinato de Luis Donaldo Colosio, candidato del PRI a la presidencia en 1994. Colosio había dado señales de querer cambiar el rumbo del partido y alejarse de la vieja guardia priista. En marzo de ese año, fue asesinado en Lomas Taurinas, Tijuana, en un crimen que sigue envuelto en misterio. Oficialmente, el culpable fue Mario Aburto, pero muchas teorías apuntan a que hubo algo más detrás.

Después de la elección de Ernesto Zedillo, el país entró en una crisis económica brutal. El peso se desplomó, los bancos entraron en problemas y la inflación se disparó. Salinas culpó a Zedillo, y Zedillo culpó a Salinas. Este episodio, conocido como el "error de diciembre", dejó a México en una situación complicada y marcó el fin de la era salinista.

Legado y controversias

Salinas dejó un país con una economía más abierta, pero también con una mayor desigualdad. Su imagen sigue siendo polémica: para algunos, fue un reformador que modernizó México; para otros, fue el arquitecto de muchas de las crisis que vinieron después. Lo cierto es que su sexenio fue un punto de quiebre en la historia del país.



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